"Acepte el hecho de que si ha estado buscando la felicidad y ha acabado con las manos vacías, es que ha estado buscando en lugares equivocados. Preste más atención... a la felicidad no le importa nada cómo ha llegado usted a ella. Ni siquiera le importa si ha llegado. Sea usted blanco o negro, hombre o mujer, analfabeto o muy educado, soltero o casado, alto o bajo, rico o pobre, la felicidad le deja encargado de llegar a ella... o no". (La cosa N° 4, Ernie Zelinski. 101 cosas que ya sabes pero que siempre olvidas)
Por diversas razones y circunstancias he estado en estos días reflexionando mucho acerca de lo que llamo "momentos felices". Ya he comentado en otro post que para mí la felicidad, así... en términos absolutos... totales... holísticos... sencillamente NO EXISTE. Para mí el fundamento y la esencia de nuestro tránsito vital son los momentos felices. Instantes, detalles... esas -tan mencionadas- "cosas pequeñas" que en muchas ocasiones obviamos o damos por seguras, que tal vez no valoramos... Esas que, sencillamente, no nos permitimos disfrutar.
Parto de la premisa de que la vida conlleva, de manera intrínseca, grandes dosis de esfuerzo, dolor, sufrimiento... en casos más, en otros menos... pero, en resumen, la vida puede llegar a ser muy dura. En algunos casos ese dolor es autoinfligido (malas decisiones sobre situaciones o personas) pero en muchos otros es sobrevenido. Sea cual sea su origen, el dolor está consustanciado con la vida.
¿Entonces qué queda? Nos queda el libre albredío y de éste deriva la responsabilidad, el compromiso, EL DEBER de procurarnos "momentos felices", de identificar, aprovechar, buscar y defender aquellos espacios o relaciones que realmente aportan a nuestra vida ese halo de serenidad y satisfacción por estar AQUÍ Y AHORA.
No se trata de esa euforia desmedida, espasmódica y descontrolada que algunos confunden con "FELICIDAD" (así... en mayúsculas, y que en lo personal considero síntoma de algún desequilibrio emocional). Se trata de aprender a fluir en el camino y aprovechar cada instante que tenemos para agradecer las experiencias, el aprendizaje y, sobre todo, el Amor. Más allá de eso... poco... o nada. Más allá de eso, para mí, fantasía, inestabilidad y dependencia. ¿De qué? De cosas/personas que no podemos tener... de lo que no podemos controlar.... De películas mal montadas en nuestras cabezas y que nos llevan, sin remedio, a una montaña rusa que va normalmente de esa euforia desmedida a la frustración por no tenerla más.
Sé que no estoy descubriendo el agua tibia, que no digo nada nuevo. Sale en los libros. Se hacen películas. Pero es que hechos concretos recientes me han llevado a pensar con mucha intensidad cómo algunas personas (yo no, yo me dejé de eso) pierden tanto tiempo quejándose, castigándose, buscándose problemas o dejándose vencer por el miedo, viviendo temerosas y paralizadas.
Lo momentos felices pasan por la firme decisión de asumir el compromiso de aprender a SENTIR aquello que sólo se alimenta en el alma... Aprender a disfrutar "más allá de lo obvio"... y perseguir esa emoción sublime con ferocidad.
De verdad me sorprende cómo algunas personas a mi alrededor lejos de hacerse cómplices y responsables de sus propios momentos felices se empeñan en apostar por el autocastigo, la ansiedad y los placeres efímeros.... Sencillamente no lo entiendo.
"Ella dice que la gente acaba por lo general sintiéndose desgraciada, nada más que por haber creído que la felicidad era una permanente sensación de indefinible bienestar, de gozoso éxtasis, de festival perpetuo. No, dice ella, la felicidad es bastante menos (o quizás bastante más, pero de todos modos otra cosa) y es seguro que muchos de esos presuntos desgraciados son en realidad felices, pero no se dan cuenta, no lo admiten, porque ellos creen que están muy lejos del máximo bienestar".
La Tregua. Mario Benedetti (Uruguay, 14Sept1920 – 17May2009)
La Tregua. Mario Benedetti (Uruguay, 14Sept1920 – 17May2009)