martes, 25 de mayo de 2010

La teoría del morral (mochila)


"Cada día es un buen momento para librarse de aquellas cosas que ya no necesitas y que sigues teniendo sin un buen motivo. Has algo todos los días para que tu vida sea menos complicada". (La cosa N° 5, Ernie Zelinski. 101 cosas que ya sabes pero que siempre olvidas)


Todos los seres humanos tenemos nuestras cargas. Pesadas más, pesadas menos... todos andamos por la vida con un peso: experiencias, complejos, rollos personales y de pareja, familiares... En fin. Una carga emocional determinada.

Cuando uno está más joven esa carga tiende a ser liviana. Se tienen menos problemas, responsabilidades, menos fracasos, menos conflictos. Esas cargas caben en un koala (marsupio, riñonera). Pero a medida en que uno va creciendo y se va haciendo adulto estas cargas comienzan a ser más y más... Se suman las relaciones amorosas, las laborales, los amigos, las necesidades y conflictos internos. Entonces, llega un momento en el que uno tiene que tener un morral (mochila).

Esta teoría ha sido desarrollada sobre la base de que un morral (tamaño standard, no los de excursionismo) tiene las medidas justas para que uno pueda organizar sus cargas. Debe tener los compartimientos básicos: Pareja, Salud, Familia, Amigos/as, Vida social, Trabajo y Yo y mis propios rollos mentales (que casi siempre termina siendo el compartimiento más grande). Los compartimientos pueden ser variables, dependiendo de la persona. Cada quien hace su propia distribución. Hay que tomar en cuenta que los hijos no van en este morral. Sencillamente no caben. Ese es caso aparte.

El objetivo con ese morral es mantenerlo ordenadito, cada cosa en su sitio y no permitir que sobrepase el peso que uno puede cargar. Porque allí es donde vienen los verdaderos problemas: cuando una anda por la vida con el morral desordenado.

El morral no puede ser demasiado pesado ni estar desordenado ni tener ningún compartimiento vacío. Cualquiera de estas tres cosas genera un desequilibrio. Por eso es que una tiene que estar siempre pendiente de su morral, para tomar medidas a tiempo cuando uno de los departamentos amenace con afectar al resto.

Otro asunto a tener en cuenta es el hecho de asumir cargas ajenas. No, no y no. Cada quien debe cargar su propio morralito. Uno tiende a meterse en los peos de los demás, tratar de resolverlos, se involucra, se angustia, se estresa. ¿Para qué? Si al final la gente termina haciendo igual lo que le viene en ganas. ¿Entonces? Pues no puede uno permitir que le metan en su morral vainas de otros. Ya bastante cuesta mantener el morral propio con un peso adecuado.

Las consecuencias de no estar pendiente uno de su morral pueden ir desde un simple conato de desorden que, atacado oportunamente, no debe pasar de una gran rabieta; hasta la acumulación de cosas que terminan pesando más de lo que uno puede cargar y a esto lo llaman depresión. Lo que se debe evitar, por sobre todas las cosas, es el momento en que el morral termine no siendo suficiente y uno tenga que andar por la vida con una maleta.

Cuando uno se acepta con una maleta difícilmente hay vuelta atrás. Se pasa la vida estresado, amargado, triste, deprimido... porque la maleta a veces no tiene ni rueditas. Entonces pesa más. Normalmente las maletas son todas desordenadas, aunque hay unos pocos que pueden, milagrosamente, mantenerla en un estado aceptable. Pero sólo algunos compartimientos. En un espacio tan grande caben demasiadas cosas y, normalmente, tienden a mezclarse, rodarse... en fin. Eso termina siendo un gran desastre. Por eso es preferible mantenerse dentro de los parámetros del morral.

Mi morral está ahora con un orden manejable, muy manejable. Gracias a la experiencia y a la terapia puedo decir hoy que, aunque con unos compartimientos aún por llenar, puedo llevar mi morral tranquilamente.

A veces se me desordena, pero tomo medidas inmediatas y todo vuelve a la normalidad. De eso se trata. De no permitir que nadie te desordene el morral, que nadie te lo cargue demás y de que si alguna de las dos cosas ocurre, tener la suficiente fuerza de voluntad y entereza para abrir el morral y poner orden. Aunque cueste revisar lo que tiene adentro.

Nadie debe andar con el morral de otro. Cada persona debe ser responsable de su propio morral. Cada ser humano debe asumir sus propias cargas. Pesen lo que pesen.

(Original escrito en febrero de 2007)

2 comentarios:

  1. Esta teoría del morral es casi la ley del morral. Ahhh, señora, que la recuerdo yo muy bien, casi tanto como la de las facturas.

    ¡Enhorabuena por ese blog! ¡Chócala!

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  2. Muy bien recordatorio ahora que voy regresando de todos mis viajes con una gran maleta desordenada (literalmente), pero es momento de analizar mi "morral" de mi verdadero viaje de vida. Un besote!

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