"El propósito de tu vida debe ser una vocación que te salga del alma; ha de ser tu esencia y razón de ser. Tu misión personal es el motivo por el cual has venido a este mundo". (La cosa N° 25, Ernie Zelinski. 101 cosas que ya sabes pero que siempre olvidas)
Esta es la más reciente (no sé si la última) de las tres "teorías" que constituyen eje y guía de mi tránsito. Ya he hablado del "Morral" y "los Monstricos Internos"... En esta ocasión quiero compartir la
Teoría del Objetivo Superior (OS). Esta teoría nace de la necesidad de atender y superar una sensación de vacío existencial que se potenció en mi hace varios años. Una especie de "vocecita" (más bien un no-sé-qué) que me hacía preguntas del tipo:
"¿y para qué estoy yo aquí?" (¿dónde? En la vida, ni más ni menos)
Entiendo que es una interrogante compleja, que a algunos consume, aunque otros banalizan y unos cuantos tal vez ni se hacen... Pero bueno ¿qué decir? A mi me tocó.
A partir de ese momento comencé a entender que tenía que lograr que mis acciones trascendieran lo cotidiano. Necesitaba marcarme algún horizonte concreto, superior y así evitar que la vida se tradujera en una simple transacción, en una fase "intermedia" entre mi nacimiento y la llegada de lo que algunas concepciones religiosas llaman "el paraíso". Me negaba a esperar sentada que se cumpliera aquello de que "lo mejor está en el más allá". ¿Y eso dónde queda? Y mientras tanto...
¿QUÉ?Justamente porque concibo la vida como un tránsito, tengo la convicción de que tenemos un compromiso (con nosotros mismos) de hacer de ese tránsito lo más pleno y grato posible además de darle algún sentido, alguna dirección.
Es allí donde surge el
Objetivo Superior. A mi entender el trayecto hasta el OS puede ser (de hecho, ES) distinto para cada persona, sin embargo, hay un elemento común para todos. Es el
"QUÉ Supremo", aquello que nos llena de energía nada más de pensarlo, "eso" que llena nuestros sueños, produce sonrisas sentidas y emoción "desde el alma" cuando se menciona o mientras se trabaja para lograrlo. Es aquello que, en resumen, tiene el potencial de proporcionarnos una mayor cantidad y calidad de "MOMENTOS FELICES".
Acoto que hablo de "momentos felices" y no de "Felicidad" porque ésta, así, en sentido holístico y absoluto, a mi juicio no existe. La vida no es un camino fácil y plantea a todos –a algunos más y a otros menos- procesos duros, obstáculos, tristezas y dolor. Pero, es lo que hay. Una dosis “adecuada” de dolor y sufrimiento son parte intrínseca de la existencia humana, ayuda a forjar carácter y jerarquizar decisiones, siempre que sea asumido de una forma saludable. Esto es otro tema.El Objetivo Superior es, para mi:
SER FELIZ Y ESTAR TRANQUILA. Y todos aquellos "qués" (y quiénes) que contribuyan y aporten a eso serán bienvenidos, de lo contrario, descartados sin misericordia, siempre partiendo de la premisa que
Ser Feliz y Estar Tranquila, pasa necesariamente por ser buena persona y no hacer daño a otros de manera consciente.
En ocasiones hay actividades, tareas o personas, que "debemos" hacer o tener cerca (por motivos familiares, laborales, por ejemplo). Con eso hay que gestionar. Sin embargo, aquellas actividades, tareas o personas que no son obligantes y además atentan contra el OS ¿qué sentido tiene mantenerlas?
Para tomar decisiones y seguir livianos en nuestro tránsito, vale la pena preguntarse algunas veces:
¿qué tanto aporta esto (la actividad, tarea o persona) a mi OS? Y tal vez pueda haber mayor claridad en la decisión.
Se trata, una vez más, de ponerse práctico. Ya de por sí la vida implica una constante toma de decisiones y a veces no precisamente fáciles; entonces, si además carecemos de un "horizonte" más o menos definido, se corre el riesgo de andar dando tumbos interminables y con ello hacer uno mismo que nuestro camino se haga más irregular, doloroso y difícil de lo que ya es por naturaleza. En pocas palabras: hacermos infelices a pulso propio.
El compromiso es identificar los "qué" que nos pueden conducir al OS. Eso no siempre es fácil. Puede implicar cambiar de trabajo, estudiar una nueva carrera, abandonar una relación problemática, salir de nuestro país o dejar de lado a esa "amiga de toda la vida" que lo único que hace es cuestionarnos y angustiarnos. También puede pasar por la necesidad de tener más paciencia con el jefe (porque nuestro salario en ESE trabajo nos ayuda "en tiempo presente" en el tránsito a nuestro OS) o postergar algún viaje que luce irresistible porque coincide con las fechas de una formación en "equis" cosa que suma a nuestro OS.
Se trata de HACERLO, con una perspectiva amplia, elevada, superior y dejando de lado el "cortoplacismo" y el facilismo. Insisto, se requiere valentía y decisión. Se trata de pisar tierra y sincerarse con uno mismo.
Por si puede resultar útil, comparto lo que en mi propio tránsito, y en la identificación de mi OS, ha sido especialmente relevante. En concreto: un momento, una acción y una actitud.
El momento, julio 2007 cuando dejé el último trabajo en Venezuela y decidí que debía salir un tiempo de mi país.
La acción: hacer en ese mismo momento (con papel y lápiz) un cuadro de tres columnas: 1) Cosas que me gusta hacer sin que me paguen 2) Cosas que me gusta hacer y por las cuales me podrían pagar y 3) Cosas que no me gusta hacer ni que me paguen. Con el cruce de las dos primeras columnas, decidí cambiar mi rumbo profesional.
La actitud: a partir de allí, firmeza, coherencia y compromiso con mi QUÉ. Siempre recuerdo aquel "cuadro" y cómo esa reflexión -pragmática y emotiva a la vez- me ha llevado al punto donde estoy ahora. Cuando siento que desvío mi camino, fijo mi pensamiento en aquellos párrafos y retomo la ruta. Ha sido un proceso de aprendizaje, flexibilidad y tolerancia. He entendido, y asumido, que no puedo controlarlo todo y que tener una perspectiva de lo que puede hacerme feliz y de lo que se requiere para llegar a eso, ilumina mi tránsito y me ayuda a ir paso a paso, concretándolo UN DÍA A LA VEZ.
Es indescriptible la sensación de satisfacción y bienestar que genera estar cumpliendo mi hoja de ruta, desde las cosas más pequeñas y simples, sin atajos ni temores, con respeto por los demás y honestidad conmigo misma. En el Amor y la comprensión de mi familia en la distancia, en la compañía y el afecto de verdaderas amigas, en la lucidez y certeza de mis QUÉS.
¿Alcanzaré mi OS? Esa es la premisa y para ello estoy trabajando, pero gerencio muy bien mis expectativas y mantengo claro eso de que las certezas absolutas no existen, lo cual -a la vez- me ayuda a ser constante en mi esfuerzo cotidiano.
A veces es duro, requiere mucho enfoque para mantener el rumbo y también precisa de algunas renuncias. Sin embargo, al menos para mí, disfrutar de la experiencia día a día, con "esa" sensación -consistente y duradera- de que conozco mis propias coordenadas, supera cualquier promesa de "paraíso en el más allá". Es la tierra prometida, dentro de mí,
AQUÍ Y AHORA.